A cuenta de todo esto me dio por pensar que quizás no sea casual que Zaha Hadid se caracterice también por tener un estilo muy marcado y que quizás sea esa la razón de que ambas cosas casen tan bien. Y a partir de ahí se me fue yendo la olla pensando en otros ejemplos de gente que ha hecho de la fidelidad a un estilo la base de su éxito. El ejemplo más palmario que se me ocurre es
AC DC, pero hay muchos más.
Dentro del mundillo del diseño siempre ha existido el debate de si el estilo es bueno o malo. Por lo general suele triunfar la idea de que el el estilo es un obstáculo que impide al diseñador adaptarse a las necesidades de cada encargo, algo así como que debemos abandonar la idea de dejar cualquier tipo de impronta personal en nuestros trabajos. Stefan Sagmeister, uno de los diseñadores que más admiro, llegó a declarar que el estilo es igual a un pedo (style=fart) y no lo hizo de cualquier manera, sino grabándoselo con una cuchilla en el cuerpo para su famoso cartel para una convención de la AIGA. Sin embargo, ni siquiera él es capaz de evitar que sus trabajos tengan un estilo que los une. Ejemplos de diseñadores que han hecho de su estilo la clave de su éxito los hay de todos los colores, desde Mariscal o Starck hasta Paul Rand o Saul Bass. Unos lo han utilizado más que otros e incluso algunos han renunciado a él expresamente, como Sagmeister, y sin embargo han pasado a la historia dejando un legado con un estilo reconocible y que, gustos aparte, nadie se atrevería a criticar.
Yo personalmente creo que el estilo no es bueno ni malo, y mejor así, ya que incluso la ausencia de estilo podría calificarse como tal. Hay gente con el don de hacer siempre lo mismo y no cansar y otros que picoteamos de aquí y de allá. Escudarse en el estilo puede ser limitador, pero creo que en necesario, al menos en ciertas dosis, porque denota la existencia de unos principios y unas raices que son las que hacen que un diseño, una idea, una manera de ver las cosas, perdure en el tiempo. Unos dejan huella con carteles, otros con edificios, otros con vinos y otros con riffs de guitarra…