Este señor tan simpático con cara de no haber roto nunca un plato es
Anthony Bourdain, cocinero, viajero, presentador de televisión, ex politoxicómano y fan de los Ramones (
Aquí aparece más en su salsa).
Imaginarse a las aventuras del joven Arguiñano contadas por Bukowski con la mala leche del Perez-Reverte menos amargado y os acercareis bastante al contenido de sus libros.
Me empecé Malos Tragos en un viaje de autobús a Asturias y lo rematé a la vuelta lo que supone unas 4 ó 5 horas para una colección de artículos ligerita pero con fundamento, record absoluto en mi mediocre currículum de lector. Se me da mucho mejor comer que leer y sabe Dios que el bueno de Tony no ganará nunca el Nobel de literatura, pero la verdad es que hacía muchísimo que no me lo pasaba tan bien leyendo como comiendo, así que acto seguido me compré Confesiones de un Chef, aventuras y desventuras de un cocinero mediocre y pendenciero, pero con principios, en el Nueva York del los 70 y los 80.
Un día se dio cuenta de que era mejor hablando y comiendo que cocinando, escribió el libro, de ahí a la tele y el resto, como suele suceder, es historia. Ahora trabaja en Travel Channel y le pagan por comer alrededor del mundo, cuanto más cruda y sucia sea la comida, mejor. Y el tío lo vive.
Me gusta porque cuenta historias sobre cocineros y me cuesta poco cambiarlos por diseñadores, porque habla de cocina, pero sobre todo habla de comida, de su significado y su filosofía, porque come sushi en Nobu y fritanga en un puesto callejero de Saigon y ambos los disfruta y los aprecia por igual, porque cuenta los detalles más sórdidos tras las fotos de lo que él llama “food porn” (esos platos lujuriosamente perfectos que aparecen en los recetarios), porque adora las historias de mafiosos y gente sin escrúpulos pero con principios y cuenta la vida en un restaurante casi como si fuera “Uno de los nuestros”, porque odia a Billy Joel, porque es directo y divertido como un tema de los Ramones o los Dead Boys y porque es un “loser” que ha vuelto del infierno y da gracias por ello disfrutando de la vida y haciendo disfrutar a los demás como si de un Mike Ness de los fogones se tratara (YEAH!!).
Me jode que no le guste el vino ni Ferrán Adriá, pero supongo que eso también es parte del personaje.