Actos Poéticos
Suelo ser bastante reacio a performances, instalaciones y transversalidades similares, pero no a todas. El caso es que el otro día salió en Antena 3 una noticia sobre Improv Everywhere, una gente que se dedica a organizar musicales en cafeterías, reuniones de pelirrojos, quedadas de pasajeros en calzoncillos en el metro y cosas similares. La gracia es que lo hacen sin previo aviso y los participantes permanecen impasibles como si fuera una coincidencia. Imaginad la cara que se le queda a la gente. El caso es que no se si hacerse famosetes es tes es bueno o malo. De momento parece que los de REM ya les han copiado en su último video aunque por lo visto ya se han disculpado.
Algo parecido pero más altruista es el book dropping que la Milá intentó poner de moda hace algunos años. Me vienen a la cabeza acciones de street art o, aunque más insustancial, el famoso “Torbellino de Amor” de Mike Nedo y las iniciativas de Funky Projects a un nivel más doméstico.
El caso es que este tipo de acciones de “arte social” me gustan porque se relacionan en mayor o menor medida con lo que Jodorowsky llamaba “Actos Poéticos”, base a partir de la que desarrolló la Psicomagia. No voy a disipar mi escaso crédito defendiendo las bondades de esta “disciplina” que mezcla psicoanálisis y tarot con el folklore Jodorowskyano. Para lo que nos ocupa digamos que es una técnica que utiliza el inmenso poder del lenguaje simbólico para solucionar conflictos internos e incluso enfermedades relacionadas con ellos (Si alguien tiene interés, aquí está la entrevista que le hizo Sanchez Dragó hace unos años). Un concepto que en el fondo es la base de multitud de técnicas orientales como el Feng Shui, por ejemplo.
Si bien la motivación y el impacto de este tipo de iniciativas puede ser cuando menos discutible, lo que me interesa es la idea del uso positivo de los símbolos y en especial de la poesía, el lenguaje simbólico por excelencia. Su poder reside en su capacidad de hablar directamente al subconsciente y eso es algo que conocen y utilizan profusamente la industria del marketing y los medios de comunicación con fines por lo general bastante turbios por no decir directamente perversos. Tampoco creo que sea cuestión de que todo el mundo vaya haciendo performances por la calle (lo que por otro lado vaciaría de contenido este tipo de actos), pero si creo que está en nuestras manos aliviar la presión ambiental con pequeños actos poéticos. No se, desde procurar comer sentado con la familia a saltar entre dos ancianos a las 3 de la mañana, las posibilidades son infinitas…
Del vergonzante papel de los diseñadores como esbirros del lado oscuro hablaré otro día…
A mí me hizo gracia
Mmmm… ¿lo cualo?