Saturday, May 24, 2008

Random 24/5

Para ilustrar un poco más la esquizofrenia estética que me caracteriza voy a dedicarme a dar fe de las tres primeras canciones que iTunes elija aleatoriamente cada vez que escriba un post. Y prometo ser sincero aunque se que me voy a sonrojar más de una vez y de dos. Solo dejaré fuera de la lista los podcasts que Vir se baja de “La Zona Cero” de Juan Antonio Cebrián y eso si los paso por alto, que a veces también los escucho.

Los afortunados de hoy han sido

“Feeling Free” de Nicole Willis and the Soul Investigators

“Common People” de Pulp y…

“Avalancha” de Heroes del Silencio

Y es que el primer paso hacia la paz interior es aceptarse a uno mismo con sus virtudes y sus defectos, sobre todo los musicales.

Posted by alambique in 13:04:42 | Permalink | Comments (4)

Buen Gusto

Que vivimos en un mundo eminentemente audiovisual es algo que está dicho y redicho. Compramos con la vista, comemos con la vista, nos enamoramos con la vista. En cuanto al tema de la música poco hay que decir y menos después de la explosión del mp3. No hace tanto que sacar fotos o conseguir una canción que nos gustaba era una pequeña aventura que exigía tiempo y la presencia física en un lugar físico donde adquiríamos las susodichas fotos o canciones en un soporte material que se podía tocar. Hoy en día hemos inventado sistemas para descomponer las imágenes y la música en pequeñas partículas de información que podemos almacenar, recuperar, reproducir, enviar e incluso editar. Tampoco vamos a ponernos sentimentales, los avances tecnológicos tienen sus pros y sus contras y siempre han sido acogidos con recelo al principio.
El caso es que, llegados a este punto de sofisticación del mundo audiovisual, me llama la atención que el olfato y el gusto sigan siendo en gran medida inaprensibles e irreproducibles, a pesar de que estudios científicos afirman que son capaces de producir emociones tan intensas como los primeros. Lo cierto es que el auge de la gastronomía tiene mucho que ver con ello, por no hablar de la industria del perfume que desde luego no nació ayer. Incluso hay alguna empresa que se dedica a crear olores corporativos para que las empresas los usen de manera masiva en sus sedes o locales conscientes del poder evocador de un buen aroma. Bueno, sin ir más lejos todos hemos experimentado la sensación de pasar ante un MacDonalds o un Burguer King y sentir ese impulso irracional de engullir una ración de lo que sabemos positivamente que es una de las máximas expresiones de la cocina basura.

En cualquier caso el mundo de los olores y los sabores sigue siendo en gran parte terreno vedado para los parásitos del marketing, avidos de serializar y reproducir masivamente cualquier cosa capaz de generar en nosotros emociones lo suficientemente fuertes como para impulsarnos a GASTAR. Y no se si hace falta que diga que me alegro profundamente de que así sea.

Sin embargo ayer Vir hizo una tortilla. En casa cocino yo, que soy el que maneja presupuestos estéticos y tal, y aunque no me lo hago mal, de vez en cuando llega Vir y hace una tortilla. Y el mundo se para. Y juro como hay Dios que yo que soy capaz de llorar en un restaurante, que siento como las endorfinas invaden mi cerebro con una onza de chocolate suizo y que me emociono con un pincho de morros en Medina del Campo tanto como viendo un cuadro de Rothko en el Guggenheim, desayuné ayer un trozo recalentado de la tortilla de Vir y deseé que alguien inventara una cámara capaz de hacer una foto de ese sabor para poder ponerla en el blog. Y luego ampliarla a 90×70 y enmarcarla y hacer una exposición con ella o enviarla a todos los contactos de mi lista, o simplemente hacerme una camiseta con ella y que todo el mundo pudiera experimentar la misma emoción que sentí en aquel momento.

Por desgracia no se me ocurrió sacar la foto antes. Y de todas maneras la tortilla tenía el aspecto de tantas otras y ni Richard Avedon le podría haber hecho justicia.

Posted by alambique in 12:47:01 | Permalink | No Comments »