Friday, June 6, 2008

Saturation

Es lo que siento cada vez que veo el puto anuncio de Endesa. Y mira que con la edad hasta un servidor va teniendo accesos de instinto paternal, pero anuncios como este le hacen a uno sentir simpatía por el bueno de Herodes.

Porque ya no es que los niños sean repelentes, resabiados y poco creíbles (que levante la mano el que no haya tenido ganas de cruzarle la cara al crío del megáfono) sino que la emisión del anuncio a todas horas crea una saturación tal que lo que nace como una campaña para mejorar la imagen de una compañia eléctrica acaba generando en uno el deseo de acercarse a la sucursal más cercana molotov en mano para sentarse en la acera a disfrutar viendo como arde el edificio.

Eso por no hablar del hastío generado por la sensación de haber visto el anuncio con distintas caras y músicas a lo largo de los últimos 10 años. Y es que este tipo de spots se ha convertido en un género en sí mismo a través del cual multinacionales de la energía, petroleo, telefonía, banca y seguros intentan lavarnos el cerebro para hacernos olvidar que la gasolina está por las nubes, que nos van a subir la factura de la luz a pesar de sus ganancias, que nos torean con las tarifas de teléfono e internet o que después de 2 años solo has amortizado 900 euros del piso.

La fórmula es conocida, gente de edades y razas variadas haciendo cosas igualmente variadas y con mucho buen rollo, un copy emotivo, una realización agil y pulida y un cover de un tema famoso y voilá, ya puedes irte a la cama tranquilo al saber que los que mueven los hilos se preocupan del medio ambiente tanto o más que tú. Por cierto, lo último es meter algún toque de acento argentino (el puto crio del megáfono otra vez).

La verdad es que últimamente he tenido la oportunidad de asomarme a la dificultad que supone no solo producir un spot como este, sino también idearlo y darle forma y más cuando, como digo, la fórmula está tan sobada. En ese sentido el anuncio es sin duda de los mejores y una palmadita a la agencia que pone todo su talento al servicio de una causa tan digna como ganarse la vida engañando al prójimo, pero ya basta por Dios, antes de que algún angelito pague injustamente los platos rotos.

Menos más que hay saturaciones de otro tipo, como las del álbum de Urge Overkill, otro del trío de lo mejor de los 90 y otro de esos estados de iluminación de los que habla la filosofía Zen y que todos hemos vivido fugazmente pero solo ocasionalmente tienen lugar en un estudio de grabación con las cintas en marcha. Obra maestra total y absoluta que todo aficionado al rock debería guardar como oro en paño y honrar con regulares escuchas al más alto volumen. Amén.

Posted by alambique in 19:46:30
Comments

4 Responses

  1. Esti says:

    Esa mala baba!!!! Ja ja… Odio el anuncio, sólo me gusta la imagen del árbol saliendo por las ventanas. Y además se me hace larguíííísimo…
    De acuerdo, Urge Overkill mola.

  2. Anonymous says:

    Buf, pues si, la verdad, pero me quedo más tranquilo despues de soltar la bilis.

    La cosa se solucionaría con no tener la tel puesta todo el día pero esa es una guerra que tengo perdida con Vir… y es que nadie es perfecto.

  3. Anonymous says:

    Musterland, los de Bermeo, tenían una canción buenísima llamada “apaga la televisión” en su disco “el colgado”. Yo intento seguir su consejo y aun no he visto el anuncio.
    Ricky “marido”

  4. Anonymous says:

    Yo recuerdo mi estancia en Italia no por la pasta o la pizza o las catedrales o las italianas, sino porque fueron 3 meses sin televisión y eso sí que fue una experiencia.

    Pero como te digo, Vir tiene su propia opinión sobre el tema.

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