Y dale bola…
Me pregunto con qué regarán las lechugas de oferta que compro en el Carrefour Express…
Me pregunto con qué regarán las lechugas de oferta que compro en el Carrefour Express…
Por lo demás fue divertido porque nos conocíamos todos. Era como bajar al Eguzki o al Tubo, o al Alaska, solo que en vez de estar Pako o Patxi pinchando teníamos al mismísimo Lemmy tocando para nosotros. Eso sí, las garimbas a 4 eurazos… o sea, surrealismo en estado puro.
Y ojo porque para surrealista la agenda de conciertos, todos los hijos del metal de los 80 mezclados con salsa, los reyes del rockabilly y hasta los Jelas… Una agenda absolutamente digna de un lugar como Barakaldo que puede tener su máxima expresión en el bolo de los Mars Volta. No me lo quiero ni imaginar. Pero vamos, que dure…
Viene a cuento respecto al post anterior porque, por suerte o por desgracia, los discos no cambian, pero las personas sí. Bueno sí, por suerte, y es que siempre me ha dado mala espina la gente que sigue oyendo la música que le gustaba a los 20. O al menos la que SOLO sigue oyendo esa música. Los que hemos trabajado en tiendas de discos tendemos a clasificar a la gente según estos baremos… Sí, somos unos nazis, pero es lo que hay.
El caso es que la escucha me ha servido para constatar que las producciones ochenteras no envejecen todo lo bien que uno quisiera (el álbum es del 91, es decir, ochentero a efectos estéticos como lo demuestran sus videos) y que, como buenos suecos, son capaces de imitar la música americana como si fueran americanos, pero al final por algún lado les sale el rollo ABBA/Roxette (Sí, a los Jelas también).
Aunque también me ha servido para comprobar que sigue siendo un gran disco de rock que ya quisieran muchos hacer hoy en día, con un lado crudo y muy auténtico. Un candidato perfecto para el número 1 en el Top 10 de Discos Desconocidos de cualquier aficioniado al rock.
Es curioso como pasan los años y te van gustando otras cosas pero hay un par de albumes que siguen ahí. Digamos que desde el punto de vista estrictamente musical hay cosas que me gustan más, que hoy en día le encuentro defectos que en su día no veía, pero a la hora de elegir se trata de emociones y siempre hay algún álbum cuyo vínculo emocional resiste al paso del tiempo.
Este pasó, desde que me lo regaló un amigo allá por el año 89, unos 5 años en mi estantería sin ser escuchado. Luego un día lo escuché y fue la chenchachione… y hasta hoy…
Una de Goran Brgovic que no se cómo se llama y, mira por donde…
“Wild night” de Van Morrison, uno de mis temas favoritos para salir.
Lo que me lleva a dos conclusiones, primero, que la gente se queja de vicio, y segundo, que los A&R de las compañías discográficas se han metido varias veces Colombia entera por la nariz a nuestra costa….
Y luego eso, que si Patti Smith, Police o los Hoodoo Gurus en Bilbao. Y en Barakaldo Queens of the Stone Age, Motorhead… y la guinda, los Stray Cats en su gira de despedida…¡¡¡Los jodidos Stray Cats despidiéndose en Barakaldo!!! No quiero ser abuelo cebolleta pero joder, no puedo por menos que remontarme al año 91 cuando Unai, Carlos y un servidor hacíamos Runaway Boys en el piso vacío que la madre del primero tenía justo encima del suyo, sin batería, ellos con tupé y yo con mi melena. La madre que nos parió… que no, que estas cosas solo pueden pasar en una ciudad como Barakaldo…
El caso es que casi cada día me vienen a la cabeza pero cambiando “Jefe” por “Cliente”, ese ser semimítico que con su dinero nos concede la gracia de cobrar la nómina que obrará el milagro de prolongar un mes más nuestra indigna existencia.
Tres verdades evidentes que hemos obviado a cambio del derecho a ser tratados como marqueses por el simple hecho de pagar a la gente por su trabajo, lo que yo vengo llamando el efecto “Paleto en Puticlub”, yo pago luego exijo.
Y es que el pagar por el trabajo de alguien debería ser lo más natural. Yo hago algo que necesitas, tú me pagas por que lo haga lo mejor posible. Hasta la próxima, caballero. Un placer. PUNTO. Parece fácil, pero si empezamos a mezclarlo con conceptos como “proactividad”, “valor añadido”, “excelencia” etc. la cosa se envenena hasta el punto que todos conocemos. Y llega el momento en que vemos que Endesa o Vodafone solo nos querían por nuestro dinero y nos echamos las manos a la cabeza. Y lo peor es que en vez de aprender corremos a desquitarnos como amantes despechados ejerciendo la cuota de poder que amablemente nos han cedido sobre la cajera del LIDL o el vendedor de Media Markt. Y la rueda sigue girando.
Todo se solucionaría si todos nos tratáramos con un poco de R-E-S-P-E-T-O, pero del sincero, no del que se compra. Claro que, entre que hay mucha gente interesada en evitarlo y que la carne es débil…
Respecto a la peli, nunca entrará en el olimpo de cine, pero pertenece a ese género de películas comerciales pero disfrutables de sábado a la tarde que tanto me gustan. Buenos interpretes, buen director y guión sin fisuras. Respeto al espectador. Eso es.

Por un rato estuvimos sin internet, ni email, ni photoshop… ¡ni siquiera teléfono! Así que pasamos una hora escasa en silencio con la luz de los ventanales, sin el murmullo de las impresoras ni el servidor, revisando libros, buscando inspiración para el trabajo en curso y con un lápiz en la mano y de repente pareció que me habían hecho una lobotomía y que el aire entraba por el lóbulo frontal y me salía por el cogote. Por un momento tuve la típica reflexión acerca de la vida moderna pero ni siquiera me detuve mucho a flagelarme, tan a gusto estaba… Al rato volvió la luz, pero para entonces ya había decidido lo que quiero ser de mayor. Gracias, alcalde de Barakaldo.


Hoy han tocado los Manic, Arcade Fire y Moby. Demasiado cool… o me paso o me quedo corto. Lástima que Battiato haya salido el cuarto…