Perfect Weekend
Viernes. Salida hacia Haro donde quedamos con Esther y Mikel. Embuchao en el Chamonix, vinos por La Herradura y cubatas de postre. Increíble lo buena que está la lechuga que acompaña al embuchao. Eso es minimal y me río de Tadao Ando.
Sábado mañana. Medievales en Briones, con los sobrinos. Animales, musica antigua, bailarinas, gente vestida de la edad media, y por supuesto comida a base de chori-morci. Nada que ver con las ferias medievales al uso. Aquí no se venden cosas, la gente acondiciona sus portales y por un día simula desempeñar un oficio medieval. Por supuesto paramos en la destilería.
Sabado Tarde. Esther y yo partimos al Rock mientras Vir
se queda de niñera y Mikel disfruta de la noche de Briones.Sábado noche. Teloneando a los Bellrays. Las fotos no nos hacen justicia, parecemos buenos (perdón por molarme con la foto y
Domingo mediodía. Reencuentro de parejas en Bilbao con su consiguiente ronda de pintxos (El Gure Toki estaba ya cerrado pero no me resisto a sacar el Txipi relleno de Morcilla. ¡Brutal!) y por supuesto super helado en la turronería (esta es la que tiene los helados buenos), café y orujos. Basta.
Pues eso, la fórmula ideal de comida, bebida, música, familia, amigos en apenas 48 horas y con el toque de improvisación que le da vidilla a las cosas. Total que vuelve a ser viernes y casi no estoy recuperado.
Ahora que lo leo suena un poco… treintaitantos? burgués? inmaduro? reality bites a la riojana? Bueno, pero es que es lo que hay… y si es bueno para el alma…